El hombre es un animal con ciertos elementos distintivos, principalmente la razón y el habla. Son importantes porque le capacitan para que pueda adaptarse a los estándares éticos. La parte racional es consciente y deliberada. Se divide en razón práctica que tiene la función de controlar los apetitos, y la razón teórica, que es capaz de descubrir los funcionamientos del universo y comprender sus operaciones.Esta última la actividad más elevada y distintiva del hombre: la vida de la contemplación.Los apetitos básicos del hombre sin hasta cierto punto sociales.
Pero la búsqueda del placer, el orgullo de tener poder sobre otros y la pasión por la posesión ilimitada, hacen que el hombre sea malo, al menos en su estado no educado y no socializado. Los hombres son en general avaros y cobardes, y como pueden comportarse según su voluntad son, cuando se les separa de la ley de la justicia, que Aristóteles equipara a la razón, el peor de los animales.
Aristóteles desea la vida de una comunidad bien ordenada, con la que el hombre tiene hasta cierto punto cierta afinidad, para desarrollar su verdadera naturaleza. La sociedad es natural al hombre porque éste posee en sí mismo las causas eficientes de la existencia social, el deseo sexual y la necesidad del compañerismo, y también porque su naturaleza solo puede desarrollarse con un grupo social.
Las pautas morales representan un medio o equilibrio entre ciertos extremos y deficiencias del sentimiento y conducta humana. La virtud no es el único aspecto de la buena vida que la existencia social hace posible y ayuda a fomentar. La cooperación social es también necesaria para la seguridad y prosperidad material que se requiere para el florecimiento de las capacidades humanas más elevadas y más satisfactoria de las actividades humanas que merecen la pena


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